domingo 15 de agosto de 2010

"No he dejado de ser un aldeano, un payo de Zapotlán": Pazarín


El editor será galardonado en los festejos del 447 aniversario de la población
"No he dejado de ser un aldeano, un payo de Zapotlán": Pazarín

Para el escritor, todo gobierno está corrompido y "lo único que puede salvarnos es la cultura"
La Presea al Mérito Ciudadano le será entregada hoy en la sede de la alcaldía de Ciudad Guzmán
RICARDO SOLÍS


El editor, periodista y escritor jalisciense Víctor Manuel Pazarín quien, dentro de los festejos por el 477 aniversario de Zapotlán, recibirá de parte del cabildo municipal de dicha población la Presea al Mérito Ciudadano, en ceremonia a celebrarse en la sede de la alcaldía de Ciudad Guzmán, hoy domingo, a las 19 horas, dentro de un programa de actividades que, tras iniciarse este pasado viernes, se extienden hasta el 20 de agosto.
Esta presea se entrega a ciudadanos distinguidos de Zapotlán desde el año 2000 y, entre los galardonados se encuentran personalidades como Ramón Villalobos Tijelino, artista plástico de gran importancia en el sur de Jalisco con más de cuatro décadas como maestro en la Escuela de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara (UdeG), uno de los pocos jaliscienses cuya obra pictórica ha sido vista en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA); lo mismo que a Juan S. Vizcaíno, cronista del lugar por cerca de medio siglo, quien dejó el cargo tras su jubilación.
De hecho, fue el cronista actual de la localidad, Fernando Castolo, quien dio la noticia al también poeta sobre su designación para la presea de este año, tras la decisión del cabildo municipal. De acuerdo con las bases, esta distinción reconoce “una trayectoria”, señala Pazarín, aunque –después de “muy pocas” visitas a su lugar de nacimiento durante los últimos 25 años– parece que lo importante en la designación ha sido su labor periodística, desempeñada en más de un diario local y, en la actualidad, en La Gaceta universitaria.
Así, de alguna manera, se reconoce también su obra literaria, y –aclara el autor– “he estado en contacto, sobre todo con los poetas, en Zapotlán. Y han estado muy cerca del trabajo que hemos hecho juntos porque, en más de un sentido, nos hemos formado juntos, y ha sido conocida tanto la labor de escritura literaria como periodística o editorial”.
De este modo, además de “la sorpresa” por su designación, comenta Víctor Manuel Pazarín que ésta es también motivo de “una gran alegría, también, pues pocas veces en este país y en muchos se reconoce el trabajo de los escritores. Pensé un poco, recordando a García Lorca y Miguel Hernández, en cómo los países a veces recriminan o estigmatizan a los artistas vivos y, posteriormente, los condecoran. La sorpresa, ahora, es que mi pueblo me da esta presea.
Algo que el editor considera “maravilloso” de que se le reconozca en su ciudad natal es “porque ocurre en un momento clave de mi vida y, también, para la historia del país. Mi impresión es que estoy en mi mejor momento creativo y esto me toma con mucho trabajo; antes de pensar en posibilidades vanas y superfluas, lo que me gusta es que me encuentro trabajando durísimo. Me da alegría, pues, y combustible. Siendo el Bicentenario y Centenario de estas gestas que han dado una conformación a este país, resulta interesante, también. Me encanta que sea este año. Tengo mucho que agradecer a Zapotlán porque no he dejado de ser un aldeano, un payo de Zapotlán”.
Respecto de su lugar de origen, Zapotlán, recalca el poeta que “es un lugar mítico donde algo ha ocurrido, donde han surgido grandes artistas –bastaría nombrar a José Clemente Orozco, Juan José Arreola, José Rolón, Consuelito Velázquez o el dramaturgo Hugo Salcedo– en todas las disciplinas. Creo que la combinación entre el volcán del fuego, el Nevado de Colima, la laguna, la religión y el valle, han hecho que algo ocurra. Siempre me ha parecido sorprendente, aunque el pueblo sea hoy muy distinto del que yo conocí, que siga siendo un lugar mítico. Al estar tan cercanos, no nos percatamos de que se trata, realmente, de un espacio único, en la geografía, la atmósfera, el ambiente. Hay algo ahí que no sé que sea”.
Tras un “silencio” de algunos años en cuanto a publicaciones, Pazarín ha ofrecido a los lectores en fechas recientes una novela (Cazadores de gallinas) y un nuevo poemario (Ardentía), bajo un sello editorial argentino. En este contexto, agrega, “para fin de año, ya está programado y pactado que –a través de Editorial Rémora– se imprima en diciembre un libro de artículos, ensayos y crónicas de viaje. Estoy tratando de recuperar este material y llevará por título Frágiles equilibrios, un libro que será un poco para conmemorar, de manera personal, este año tan fundamental que nos ha exigido y exige mucha reflexión, que no puede pasar desapercibido”.
En este sentido, respecto de esta exigencia de “reflexión”, señala Pazarín que esta debe ser “en serio; sobre esta sociedad que cada vez está más perdida, pero no en un sentido moralista, sino –más bien– porque carece de rumbo. No hay proyecto de país, no hay proyecto de ciudad, la corrupción es una de las bases en las que se finca esta nación y eso es gravísimo. No sé qué vaya a pasar, pero tenemos que reflexionar acerca de cuestiones que nos hagan pensar en que somos una sociedad que podría ir más y mejor hacia el futuro. Pero no hay sino pensamientos aislados que ofrecen esta posibilidad.
Así, continúa el escritor, “los gobiernos, de cualquier partido y en cualquier sitio de la república, están totalmente corrompidos. Es lamentable, porque lo único que puede salvarnos es la cultura. Creo que ayudaría un proyecto cultural en el sentido de que se pueda hacer y cumplir leyes en conjunto, todos absolutamente. No podemos pensar que puede continuar esta barbarie en la que ni los políticos ni los ciudadanos cumplimos con las leyes, que deberían ser justas y bien elaboradas para no dañar y no permitir el daño. Por eso creo que este año es clave. No sé qué suceda después. Parece que pasamos más tiempo en el antro que en cualquier reflexión”.