miércoles, 1 de septiembre de 2010

PAZARÍN: CIUDADANO CON MÉRITOS




Sieteviento /Ramiro Lomelí
domingo 15 de agosto de 2010


La casa

En mi casa, en la casa que habito
siempre,
los atisbos de tu luz
me tocan.
Miro, y en el mirar
me hundo –ilusorio borde
de infinito.
En los poblados cerros,
el viento una frontera.
Y cuando digo casa, mi casa,
me paro siempre en la oscuridad.
(Víctor Manuel Pazarín)

Le teme a las alturas y vuela alto. Víctor Manuel Pazarín, narrador, poeta, editor y periodista, recibió este domingo 15 de agosto la Presea al Mérito Ciudadano en su Zapotlán el Grande, donde afortunadamente parece que nacen más artistas –y no gobernadores- que zapotlenses. Ciudad Guzmán festeja así su 477 aniversario.
Entrevistado por Ricardo Solís, de La Jornada, el escritor se dio tiempo para la crítica a la época, invita a la reflexión seria sobre “esta sociedad que cada vez está más perdida, pero no en un sentido moralista, sino porque carece de rumbo. No hay proyecto de país, no hay proyecto de ciudad, la corrupción es una de las bases en las que se finca esta nación y eso es gravísimo… No podemos pensar que puede continuar esta barbarie en la que ni los políticos ni los ciudadanos cumplimos con las leyes, que deberían ser justas y bien elaboradas para no dañar y no permitir el daño”.
Me da gusto el reconocimiento a Víctor, lo conozco, he compartido con él café, cigarro y palabra con buenas cucharadas de amistad. Alguna vez coincidimos en la “talacha” para un diario y luego se arriesgó a entrevistarme sobre poesía religiosa para un programa de televisión. En Pazarín ocurre lo raro, que el autor esté a la altura de la obra, así que su charla con sabiduría provocadora me ha sido igual de importante que sus poemas, su divertida novela “Cazadores de gallinas” y sus textos periodísticos, que da gusto leer.
Charlar con Víctor Manuel Pazarín es reflexionar, es hermeneuta. Su método de conocimiento se basa en un prejuicio generoso, nunca regatea dignidad al ser humano –dignidad que me parece fundamenta en la libertad-; por ello nunca le pone camisa de fuerza de dogma alguno, aunque respeta dogmas ajenos… y se divierte y sabe sobrevivir a la realidad, esta realidad. Ahí está, creo yo, la pertinencia de una reflexión que hoy se necesita hacer, una que le arranque la etiqueta de cosa y mercancía al ser humano, de manera divertida.
Mientras tanto, felicidades a Zapotlán y felicidades a Víctor, pues nada se parece a ser reconocido en la tierra propia. Joven, se le reconoce la trayectoria.

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